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Trastorno obsesivo-compulsivo


El miedo es una emoción que necesitamos para asegurar nuestra supervivencia. Nos permite evitar y combatir aquello que puede dañarnos. Cuando el miedo se descontrola y supera nuestro umbral de tolerancia nos bloquea y no podemos afrontar la situación. Si el miedo se ha vuelto patológico nuestra forma de actuar también se vuelve patológica: así se construye el trastorno obsesivo-compulsivo que se alimenta a través de un círculo vicioso perfecto: la persona empieza a realizar acciones que le ayudan a controlar la ansiedad generada por el miedo, pero llega un momento que no puede dejar de hacer los rituales porque es la única forma de combatir el miedo. Cuanto más se mantienen los rituales más se alimenta el miedo por lo que más se obsesiona con los rituales. Las acciones que deben realizar pueden llegar a afectar mucho las áreas de la persona: la familia, el trabajo, las aficiones, las relaciones sociales, la pareja, etc… Los rituales se instauran en todas las áreas y pasan por encima de tofo lo demás . El trastorno limita muchísimo la libertad de la persona y de su entorno.
Aún a pesar de la gravedad del trastorno, el tratamiento con la terapia breve estratégica funciona rápida y eficazmente en estos casos: actúa para neutralizar los rituales y acompañar en el afrontamiento al miedo. Se considera que, la fantasía de la persona para crear su miedo y trazar acciones para evitarlo, puede utilizarse en propio beneficio.