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Ataque terrorista. Los pilares de mi vida se tambalean.


Las situaciones violentas siempre generan sentimientos de caos e indefensión, sobretodo porque nos hacen dar cuenta que no tenemos todo el control que desearíamos en nuestra vida. De pequeños nos enseñaron las contingencias de nuestra conducta a partir del “si te portas mal te castigamos y si te portas bien te recompensamos”.  Este aprendizaje nos permite ser dueños de nuestro porvenir pero cuando topamos con la violencia gratuita, sin sentido, malvada y aterradora, se nos rompe todo lo aprendido y somos conscientes que muchas veces no tenemos el control de nuestro entorno. Alguien ha decidido matar o lesionar a otros y no hay más, porqué sí y ya está. ¿Cómo asumimos que esto es así y que puede ocurrir en cualquier momento?, ¿Cómo este pensamiento me permitirá seguir adelante con mi vida?, ¿Cómo podré integrar la indefensión en mi vida?. Estas y otras cuestiones nos hacen tambalear los pilares de nuestra vida, el sostén de nuestra  relación con los demás y el mundo. 


Empezamos a pensar en el sentido de la vida, de lo que hago, de cómo vivo, de mis decisiones y sentimos una ligera sensación de ansiedad que se multiplica por segundos y nos deja paralizados. El despertador suena pero nuestra rutina diaria ha perdido su razón de ser y nos sentimos como un niño que se ha perdido en medio del bosque. Comenzamos a tener miedo de golpe y porrazo, una sensación que aparece sin avisar en cualquier momento, porque sabemos que es así como ocurre, sin plan ni alternativa. Cambiamos nuestros hábitos y actividades en función del peligro que percibimos. La desconfianza asoma en las relaciones sociales y se radicalizan las posturas; los prejuicios y conductas de odio pueden instaurarse. 


Hay un antes y un después del suceso traumático. Los ataques terroristas afectan a todas las personas aunque su impacto sea diferente en intensidad. Nos gusta vivir pensando que controlamos nuestro espacio y vivimos con relativa estabilidad, pero el terrorismo consigue hacernos perder este pensamiento y nos sacude terriblemente. Sin embargo, también despierta en nosotros valores humanos que en el día a día parecen quedar más relegados: la empatía y compasión por los demás, el altruismo y apoyo para superar la situación entre todos. Es precioso ver cómo las personas se unen ante la adversidad; una maravilla.
Para afrontar una situación traumática como un ataque terrorista, os recomiendo hablar de lo vivido con familiares y amigos, expresar vuestras emociones; los miedos, la culpabilidad, la impotencia, la desesperación, procurar seguir con vuestras rutinas cuando el shock emocional haya pasado. Pedir ayuda si me siento bloqueado en algún momento. Acudir a un profesional si los síntomas persisten. .